MANEJO DE FUENTES

La credibilidad es el principal objetivo de nuestro medio. Por ello, en la medida de lo posible, las fuentes informativas deben ser identificables y verificables, además de aportar al entendimiento de los contenidos por parte de nuestros usuarios.

En el caso de contar con una fuente no identificable, el periodista o columnista tiene la obligación de comunicarlo con el editor o el jefe de redacción para su publicación. Será responsabilidad del editor o el jefe de redacción constatar la veracidad de la información, confrontando las fuentes o a partir de las evidencias que se requieran. Dicho personal debe constatar la veracidad y trazabilidad de los documentos, confidenciales o no, que funcionen para estos efectos.

Las denuncias siempre deben contar un responsable, no pueden basarse en especulaciones y el editor debe conocer la identidad del denunciante y será responsabilidad del periodista o columnista comunicarlo a la fuente.

EMPLEO DE MAYÚSCULAS

Deben escribirse mayúsculas al iniciar una frase; en nombres propios (Barranquilla, Juan Valdés); avenidas y calles que se conozcan por un nombre especial (Avenida Caracas, Calle del Rosario); títulos y dignidades (el Sumo Pontífice, el Duque de Osuna); nombres con los cuales se designa a una persona (Ricardo Corazón de León, Alfonso El Sabio. En este último caso el artículo también va en mayúsculas); títulos que se refieren a una persona concreta (el Papa Paulo Sexto); algunos nombres colectivos que expresan poder o dignidad importante (el Estado, la Corona, la Iglesia, el Reino).

TÍTULOS Y TRATAMIENTOS

Hay que partir de la base de que a ninguna persona debe dársele un título que no posea. La palabra “doctor” es un título exclusivo de los médicos, pero es aceptado porque se ha hecho general en nuestro medio. Sin embargo, en las comunicaciones es preferible utilizar el nombre de la profesión a la cual pertenece el sujeto al cual se hace referencia. Así: el periodista José Antonio Mantilla; el abogado Juan Pablo Mantilla; el ingeniero Harold Niño. Cuando se refieran a sacerdotes nunca debe usarse el término “cura” que es despectivo.

SIGLAS, ABREVIACIONES, APÓCOPES

Cuando se utiliza por primera vez en un escrito el nombre de un organismo, entidad o empresa, debe darse a conocer su nombre completo, seguido de la sigla con la cual se conoce: Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL), Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización Internacional del Trabajo (OIT), etc.. Si se diera a conocer únicamente su sigla, seguramente muchos no sabrían de qué se trata.

USO Y ABUSO DE LAS COMILLAS

Se utilizan para expresar que las palabras comprendidas entre estos símbolos corresponden a una expresión textual de una persona, tomada de un documento o un libro, etc..

En el momento en que se abren las comillas deja de escribir el periodista y habla el personaje.

En cuanto a los titulares, se observa una marcada tendencia a usar comillas innecesarias con la intención de hacer énfasis en ciertas palabras. Las comillas no dan énfasis. (“Cumbre” de presidentes americanos se instala hoy. Las comillas sobran).

EMPLEO DE LOS SIGNOS

El signo pesos ($) debe usarse en cifras complejas ($2.750.000); cuando se trata de cifras simples o redondas es mejor escribir la palabra pesos (diez pesos); el signo de porcentaje (%) debe usarse en tablas, en redacción debe usarse siempre por ciento; dos puntos (:) se emplean siempre antes de una enumeración (el presidente se ocupó también de los siguientes temas: orden público, economía, vías, etc.); el punto y coma (;) debe reemplazarse por un punto seguido cuando lo que se redacta es una noticia, pues así se le da más claridad. Sin embargo, cuando se enumeran personalidades y dignidades, debe usarse el punto y coma para separarlos, así: los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Colombia, Juan Manuel Santos; de Ecuador, Rafael Correa; etc..

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