Por Oscar Eduardo Reyes*

Si piensa que solo a usted como ciudadano lo reportan en DataCrédito por el tamaño de sus obligaciones financieras y por reincidir en el impago de alguna de ellas, pues permítame decirle que a todos los colombianos como Estado que somos también nos pasa. Al impago lo llamamos Default y la calificación crediticia la llamamos outlook.

Esta semana la agencia calificadora Estandard and Poor’s bajó la calificación crediticia de Colombia a nivel de moneda extranjera largo plazo. La calificación o Outlook pasó de BBB a BBB-. Al respecto, es importante hacer mención sobre dos aspectos: la implicación y el por qué de la decisión de la calificadora y la calificadora misma. Pero comencemos con la calificadora.

Las agencias calificadoras

Como lo he mencionado, hablar de calificadoras internacionales equivale a hablar a nivel local de DataCrédito o Sifin. No obstante, es necesario traer a colación el cuestionable y polémico papel de las calificadoras, actrices importantes del desastre financiero del 2008.

En apariencia, una calificadora se encarga de resumir información de capacidad financiera de agentes e instituciones para la toma de decisiones en el mercado. De esta manera caemos en la jerga de hablar de ratings como AAA o CCC y adornar estos caracteres con símbolos matemáticos (+) o (-). Si es AAA invierto, si es CCC mejor apostar todo a que esta semana no va a llover en Bogotá.

De esta manera un agente puede tomar decisiones de inversión tan solo observando la calificación crediticia, en lugar de ir a revisar estados financieros, flujos de caja, endeudamiento, etc. El problema aparece cuando la información misma es manipulada al interior de las calificadoras y se le entrega al mercado información falsa. Suceso que se materializó en 2008.

¿Pero más exactamente dónde reside el problema? La respuesta está en la capacidad de negociación. Si un ciudadano del común incumple con el pago de sus obligaciones (Default), su capacidad de negociación es nula para que impedir que DataCrédito o Sifin le comunique al mercado sus sospechas. Mucho menos podrá decidir por una calificadora u otra ante el reporte negativo. Pero contrario a la actuación de este ciudadano, las grandes corporaciones y gobiernos pueden utilizar su poder de negociación para influir en la calificación e incluso optar por el cambio de calificadora.

Y en caso de materializarse el riesgo de impago debido a la falsa información de las calificadoras, estas se pueden defender argumentando que tan solo se trata de una opinión. Este aspecto se evidenció en la crisis financiera de 2008 cuando se le dijo al mercado y al ciudadano del común que invirtiera sus ahorros en títulos AAA que en verdad eran considerados como basura. En una semana, todo se perdió. Este es el controversial rol de las agencias calificadoras.

Implicaciones para Colombia

Estandard and Poor’s le está revelando al mundo sus dudas sobre el país, no solo a nivel financiero sino también político e institucional. Se trata del riesgo país de Colombia. Esta opinión tiene serias implicaciones sobre el precio de la deuda externa y el flujo de inversión extranjera del que tanto dependemos. Traducción: mayores dificultades para el financiamiento del debilitado Estado colombiano.

Un débil crecimiento económico en 2017, la fuerte dependencia de ingresos por la venta de materias primas y las graves consecuencias de la reforma tributaria sobre la economía, parecen ser los determinantes de la disminución en el Outlook. Adicional a esto, el tamaño de la deuda externa cada vez es mayor como proporción del PIB.

Pero la pédida de calificación no fue solo para el país sino también para cinco de nuestras grandes empresas: Ecopetrol, Oleoducto Central, Suramericana, Interconexión Eléctrica e Isagen. Según la calificadora, el Outlook de estas compañías permanece estable pero a la vez evidencia una alta probabilidad de incumplimiento en sus obligaciones si el país llegara a incumplir con los pagos de su deuda externa.

Por tanto, el daño está hecho. Nosotros no lo vamos a percibir. Como buenos alumnos del FMI y de Washington, la probabilidad de un default para Colombia es bastante irrisoria. No obstante, el lobby del Gobierno para evitar la pérdida del Outlook fue improductivo. Lo cual nos hace pensar que la calificación podría ser incluso mucho menor. Es como el caso de Estados Unidos. Su deuda es considerada AAA+, pero al momento de evaluar los mismos aspectos con los que se evalúa al resto de países su calificación debería ser muy inferior.

Así que gracias Señor Cárdenas por el país que nos deja. Gracias presidente Santos por su gestión al frente del ejecutivo; me alegró mucho lo de su nueva casa en los rosales. Seguramente usted y Tutina van a tener una vista de lujo, casi panóptica sobre la ciudad y el país. Pero sobre todo agradecer al expresidente Uribe por haberlo coronado como el que diga Uribe de la época. ¿Quién seguirá?

*¿Quién es Oscar Eduardo Reyes?
*Economista de la Universidad del Valle. Director de El Mal Economista. Investigador del Ministerio de Educación Nacional. Docente universitario. Consultor para RCN radio Cali en el programa Mujeres que inspiran Mujeres. Salsero de corazón y rockero de profesión.


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